Gestión positiva de conflictos

Los profesionales de la salud y del ámbito social trabajan en entornos de alta complejidad, con una elevada carga emocional y presión asistencial. Este contexto puede generar malestar y dificultades en las relaciones, tanto dentro de los equipos como con los pacientes, especialmente cuando las expectativas o necesidades no coinciden.

El conflicto es inherente a la práctica asistencial, pero una gestión inadecuada puede provocar desgaste profesional y afectar la calidad del servicio. En cambio, una gestión adecuada puede convertirlo en una oportunidad de mejora.

Por ello, las competencias en comunicación interpersonal y gestión de conflictos son esenciales, tanto para garantizar una atención de calidad como para preservar el bienestar de los equipos.

La gestión positiva de conflictos ofrece herramientas para prevenir y abordar estas situaciones de manera más constructiva, ampliando las opciones de respuesta y favoreciendo resultados más satisfactorios.

Metodología

La metodología es teórico-práctica, con énfasis en la participación y con alternancia de cuestionarios, ejercicios, reflexiones, análisis de experiencias de los participantes y ejercicios de role-playing.

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