La comunicación es una competencia entrenable y esencial para garantizar una atención de calidad a lo largo de toda la vida profesional. En el día a día, los profesionales de la salud se ven a menudo inmersos en situaciones especialmente complejas: transmitir resultados adversos, tomar decisiones en contextos de incertidumbre, gestionar conflictos, abordar la adecuación terapéutica o comunicar un fallecimiento. Ante estos escenarios, comunicar con rigor y sensibilidad no solo favorece la seguridad, la humanización y la eficacia asistencial, sino que también ayuda a evitar el daño iatrogénico que puede derivarse de una mala transmisión de la información.
Además, una buena comunicación actúa como un importante factor protector frente a la fatiga por compasión y el desgaste moral, contribuyendo al bienestar emocional del profesional y a la sostenibilidad de su práctica. Por este motivo, este taller ofrece herramientas concretas, protocolos validados y microprácticas que permiten afrontar conversaciones difíciles de una manera más eficiente, segura y respetuosa con las personas implicadas.
Metodología
La metodología es teórico-práctica, con énfasis en la participación y alternancia de cuestionarios, ejercicios, reflexiones, análisis de experiencias de los participantes y ejercicios de juego de rol.